Visitar galería Andrés Martínez de León

Colaborador habitual de los diarios: "Noticiero Sevillano", "El Sol" y "La Voz" madrileños, así como para "La Esfera" y "Blanco y Negro"

Natural de Coria del Río (Sevilla) -1895/1978-, Andrés Martínez de León puede ser considerado sin lugar a dudas como como un periodista del dibujo que, a lo largo de su vida, fue plasmando en un reportaje gráfico todo lo que vio y vivió, desde las corridas de toros (de las que era un gran aficionado) hasta el fútbol o las manifestaciones festivas y de su tierra.
El año 1920 es clave para Andrés, nace "Oselito" el personaje que le dio fama mundial. Él mismo dice que Oselito es como una especie de escape de él mismo ya que su personaje es todo lo contrario a su propia personalidad: "mordaz", "atrevido". Es su "alter ego" que le permite distanciarse de la realidad para poder plasmarla con ironía, burla y sarcasmo.
En 1926 publica su primer álbum de historietas, "Historietas Sevillanas". Después vendrían otras como "Los amigos del toro o la parte sana de la afición"(1931), y otros después de la guerra civil.
En 1.931 Martínez de León decide fijar su residencia definitivamente en Madrid. Las razones que le llevan a tomar esta decisión son económicas y profesionales. La crisis económica que sigue a la Exposición de 1929 se deja notar en los ambientes artísticos con fuerza y los encargos, tan frecuentes en los años anteriores, comienzan a faltar. En tal coyuntura, un contrato ofrecido por "El Sol", le hace cambiar los aires provincianos por el ambiente cosmopolita de la capital de España. En la despedida una frase para guardar en la memoria: «¡Volveré todas las primaveras'»
Su obra más famosa en sin duda "Oselito en Rusia" publicado en Madrid por la editorial Pueyo en 1936. publicado en pro del Socorro Rojo Internacional, obra que se reeditó después de 53 años, y que es fruto de un viaje anterior a la URSS como enviado de "La Voz", a fin "de gestionar cerca de Stalin la celebración en esa nación de corridas de toros"
Julio del 36. Estalla la guerra civil. En Sevilla triunfa rápidamente el golpe y Queipo implanta un régimen de terror que bien pronto va a dejarse sentir en la misma Coria. En los primeros días de Agosto "las brigadas del amanecer" practican en el pueblo detenciones masivas de colaboradores y simpatizantes de la República, trasladados luego en camiones y fusilados en medio de los campos. En Madrid, las cosas suceden de otro modo y el gobierno legítimo controla la situación a pesar de estar sometido a cerco por los «nacionales".
En estas circunstancias. Andrés decide trasladarse al Balneario de Javarcuz (Jaén). No están totalmente claras las razones de esta decisión. Para algunos, obedecieron a un íntimo deseo de evitar a su familia las penurias de la guerra, sin que falten los que destacan la importancia de los móviles puramente políticos. Entre 1937 y 1938 viaja por los frentes andaluces y extremeños, junto a otros intelectuales, animando a los soldados con sus dibujos, publicados en "El Altavoz del Frente".
Son famosas las ilustraciones que realizó para el libro "Héroes del Sur" del poeta Pedro Garfias que son las únicas aportaciones que nos han llegado de cuantas realizó en apoyo a la República durante la Guerra Civil Española.
Son estos los años de su amistad con Miguel Hernández que prosiguió más tarde en Valencia, donde se refugiaron ambos hasta que la ciudad fue tomada en 1939.
Al terminar de la guerra, no calculando tal vez en toda su real dimensión el peligro que se cernía sobre él, decidió regresar a Madrid. A los pocos meses fue encarcelado y le fue solicitada pena de muerte por su colaboración con la República. En estos dramáticos instantes, resultaron decisivas la actuación de su abogado Ramón Revuelta y la movilización de toda clase de influencias por su familia, entre ellas las del conocido falangista sevillano Sancho Dávila, que permitieron demorar la decisión del tribunal hasta 1941, fecha en la que pasados los peligrosísimos momentos iniciales, le fue notificada la sentencia definitiva que lo condenaba a 30 años de prisión y un día.
Pero volvamos a Coria del Rio donde el horror y la experiencia vivida han producido una radical transmutación política en la que se han visto inmersos muchos de sus viejos camaradas. Entre estos es singularmente destacado el caso de Rodríguez Mateo, que había destacado por sus preocupaciones sociales y que incluso había tenido una participación destacada en algunos conflictos de la República, como el boicot a la Compañía de Tranvías, durante el que animó a los huelguistas saludándolos con el puño cerrado. Al parecer Rodríguez Mateo logró sobrevivir gracias a las vinculaciones de alguno de sus familiares con la jerarquía eclesiástica sevillana, pero a costa de renunciar a su pasado. Buena muestra de esta conversión es la historia de su libro "Cadenas", esperado con expectación en ios ambientes izquierdistas. Cuyo contenido inicial fue borrado por él mismo transformándolo en un libro religioso que apareció por fin en 1942. En 1940, una de las peticiones de socorro que lanza la familia Martínez Alberdi está dirigida precisamente a Rodríguez Mateo, quien según numerosas informaciones todas coincidentes, no prestó su ayuda en unos instantes decisivos.
Hemos de recordar el penoso peregrinar del pintor coriano por las cárceles madrileñas, etapa que supo afrontar con su característica entereza y estoicismo, no sin dolor, pero sin rencor. Conocemos algunos testimonios de personas que lo visitaron en aquellos años, entre otros el de sus mismos hijos, aunque ninguno es más gráfico que sus propios dibujos.
Entretanto su familia sale adelante a duras penas gracias a la ayuda del popular fotógrafo Serrano, quien vendia en Sevilla los dibujos que Andrés le hacía llegar desde la cárcel y al arduo trabajo de la madre que se ve obligada a admitir huéspedes en su casa hasta que Falange le prohibió realizar esta actividad.
En 1945 por fin y con ocasión de un indulto concedido por Navidad, Andrés salió de la cárcel, gracias a la decisiva intervención de un comandante vecino y a la buena actitud de su director. Este mismo año, no pudiendo resistir por más tiempo su alejamiento de la capital andaluza regresa a Sevilla. Tiene una deuda pendiente con su compadre Serrano. Pero el marco de este reencuentro no es el mismo de 1931.
En los años 50 es colaborador habitual del diario "España de Tánger" y comienza a pintar al "óleo". Publica otros libros como "Los amigos del toro" o la "Historia del Real Betis Balompié". De 1966 a 1977 colabora con el ayuntamiento de su pueblo enviando dibujos que serán los carteles de feria de todos estos años.
No podemos dejar de reseñar la colección de postales que realizó para "Williams & Humbert" y que la Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Coria del Río tuvo el acierto de reproducir en edición facsimil en el año 1987, así como el libro "Oselito en Rusia" en el año 1988.
Murió a los 83 años, durante los cuales plasmó la cruda realidad de la España que le tocó vivir casi siempre a través de su entrañable "OSELITO"